Las pulseras, que se utilizan para identificar y etiquetar a los pacientes, son una de las herramientas más importantes para la seguridad del paciente disponibles en los entornos de atención médica actualmente. Su principal propósito es ayudar a identificar a un paciente para minimizar los errores de medicación y tratamiento, asegurando que el paciente correcto reciba la medicación adecuada